El 25 de junio me llamás y me pedís que salgamos. Quedo en shock. Lo estoy pensando y apenas asoma la posibilidad de deshacerme de María. Sigo confundido, pero vos ya das por hecho que somos novios. Yo no me entero/oficializo psicológicamente hasta el 2 julio.

Entre esas dos fechas sigo teniendo a María revoloteando. Teníamos una salida programada. Por alguna razón fuera de mi conocimiento no la cancelo. En mí, la decisión de que fuéramos novios no estaba del todo digerida. Se lleva a cabo la salida. No puedo precisar si había alguien más además de María de las Flores Pútridas, mi mejor amigo y yo.

Vemos la película, volvemos, nos quedamos en casa de mi mejor amigo un rato, nos despedimos y vamos a la parada. Durante todo ese tiempo no hubo contacto alguno porque estábamos peleados y yo estaba pensando más en qué hacer con vos que otra cosa. Vamos a la parada. Ella me hace uno de sus “inteligentes” juegos psicológicos mientras esperamos el colectivo:

-¿Besaste a Pola?

– No (todavía).

-¿Están saliendo?

Silencio. Mi no respuesta da una respuesta.

-¿Quién te dijo eso?

-Tu mejor amigo me dijo que estabas saliendo con Pola

-¿Y cómo sabe él? (mala formulación de la pregunta).

-Ah, entonces es cierto…

Silencio de nuevo.

-Sos un pelotudo.

Se va caminando rápido hacia la esquina. No la voy a buscar. Me quedo parado mirando cómo se aleja. Da vuelta a la esquina. Desaparece de mi vista. Sigo ahí pensando qué hacer. “Si la dejo que se vaya va a llamar sus padres y ellos van a llamar a mi casa como hacen siempre y no voy a poder decirles que no sé dónde está su hija….tal vez debería ir a buscarla….pero no quiero discutir diez horas… ¿Y si va a tocarle la puerta a mi mejor amigo…? Son las dos de la mañana, no puede joder así en una casa de familia…”.

Me siento responsable de que haga ninguna estupidez y me pongo ansioso. Voy caminando a la casa de mi mejor amigo buscándola pero no la veo. Tal vez esté llorando en un rincón o haciendo alguna estupidez. No está en ninguna parte. La veo salir de la casa de mi mejor amigo. “Mierda, ya me hizo quedar como el culo de nuevo”.

Sale llorando. Sigo teniendo ganas de matarla para no tener que volver a pasar por estas cosas. Dejó de darme lástima hace mucho tiempo ya. Mi mejor amigo ya pidió un remis. Hace mucho frío. El colectivo no iba a venir, lo sabía. Yo quería llegar rápido a mi casa y dormir, sólo dormir. Ella ya no tenía a donde ir porque era demasiado tarde.

No quiero darle dinero. No quiero pagarle un viaje hasta la casa de su abuela y encima dar explicaciones a nadie. La dejo quedarse en mi casa de mala gana. No la aguanto más. Es la primera vez que hago lo que digo, la mando a dormir a mi cama y me voy al sillón a buscar algo de paz. Intento pensar un poco, no puedo dormir. Me olvido rápidamente de que ella está en mi cama lloriqueando y pienso en qué debería hacer con lo que me propusiste. Tengo miedo de perderte. Siempre te deseé y ahora que tengo una oportunidad estoy muerto de miedo. No podía ser verdad. Pienso un largo rato y sigo sin encontrar una respuesta.

La bronca, ansiedad y odio que me genera María me contamina y pienso menos claro que antes. Ella se acerca lloriqueando. Eso no ayuda.

-¿Qué mierda pasa ahora?

-No puedo dormir sola, tengo miedo…

-¡¿Miedo de qué?!

Me da bronca. Lo está haciendo de nuevo.

-No puedo dormir, ¿venís a hacerme compañía?

-¡NO!

-Daleeee…

Lloriquea. Trato de ignorarla pero se sienta en el piso y me llora encima. No la aguanto más. Me pongo violento. La saco de encima. Ella llora más. Le grito que se calle. Su lloriqueo empeora. La zamarreo para que se calle. Me grita cosas pero no oigo lo que dice. Me agarra para que no me aleje de ella. “Soltame”. “Noooo…”. Me pongo más violento. Me suelto con fuerza y la agarro de los hombros. “No te quiero ver nunca más, ¿me entendés?”. Su cara se desfigura. Ahora nada va a hacer que se calle. “No quiero estar sola, quedate conmigo”.

La odio tanto que hago lo que quiere solo para que se calle. Lo único que quiero es dormir y olvidarme de que existe. Estoy exhausto de haber discutido y gritado tanto. Me duermo rápidamente para variar. Ronco toda la noche (suposición). Me despierta mi madre entrando abruptamente a mi habitación, como siempre. No entiendo nada, voy al teléfono y estás vos del otro lado.

Me puteas.

Cortas.

No entiendo nada. María está en mi cama. De alguna forma todo se arruino. Me siento mal y no hago nada como siempre. María se va satisfecha de que arruinó lo nuestro para siempre. Sigo en shock.  

Wen.

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