Llevo tres horas en esta silla padeciendo un estado de conciencia lánguido, fumandome todo lo que no te fumé a pija y con un con un contrato metido en el orto, sabiéndote en tu casa dormido como un puto lirón porque lo sabes todo y yo soy la que necesita que le expliquen las cosas.

Estoy sola, más sola que nunca porque ahora estoy sola sin mí. Mi identidad, que era clara hermosa e inocente, mi identidad de pertenecer a Wen, de estar destinada a pertenecer a Wen, mi identidad de criatura preciosa, de exclusividad sublime, de esposa idónea, de mujer mansa y sumisa que responde a la voz del dueño, ahora yace a mis pies mancillada para siempre.

Estoy borrada, embadurnada con tus fluidos, oliendo a vos, con tus objetos en mi cuarto y la imagen de tu cabeza melenuda, salvaje, entre mis piernas. Tomaste cada oportunidad de dejar tu marca en mí, como un depredador despiadado.

¿Qué predaste, Perro? ¿Qué engulliste? Mi pobre identidad de criatura, de esposa, de mujer buena, malamada.

Y yo qué te llevo toallitas húmedas para que te laves mi olor del cuerpo cuando me voy. Yo que anoche fui el opuesto débil, que sólo pude resguardar el últmo cuartel, la vegina-trinchera, en la que me refugié del atropello moral que sos en la cama.

Le susurraste, le pediste, le imploraste “florece para mi”. Mi vagina hecha agua, hecha un río de miel inagotable, mi vagina histérica y caprichosa, terca como yo, no te floreció ni un orgasmo la muy bendita y me salvó la vida.

Sin importar la intensidad del estímulo, lo deseable del Perro, lo bendito de tu boca, ella, soberbia, reclama una historia coherente, un contexto seguro, un pasado y un futuro que tengan sentido con este presente para poder florecer toda la noche y que las células de mi cuerpo te suspiren profundo, la esencia prístina de mi ser.

Ahora, más que nunca, sé que en mi cabeza duerme el instinto de muerte y, entre mis piernas, el de supervivencia.

Soy un terreno arrasado, un mar de cenizas que llevo en mi pecho de todos los cigarrillos que fumo pensando que va a ser de mí.

Me devane los sesos preguntándome que voy a hacer con vos y ahora veo con espanto mi error porque la verdadera pregunta, clara y terrible es “¿Qué va a ser de mí?”

Porque vos sos un Perro salvaje que no pertenece a ningún lado, que va y viene como le da la gana, sin nada que perder. Pero yo, yo tenía un hogar, yo pertenecía a algún lado y luché desesperada, hasta el cansancio, hasta la locura, para conseguir ese hogar seguro y calentito donde cocinar bebes el resto de mi vida.

Ms sueños más dulces.

Ahora yo soy el terreno arrasado y yo soy la cruel y ustedes dos, hombres torpes e imbéciles que no pueden ver más allá de su miembro, fueron los que empezaron el fuego. Wen por idiota y vos por codicioso.

Los odio a los dos por igual y me odio a mí, más que a todos.

Me voy a la vereda, anónima como yo, y ahí me quedo.

3 horas- 3 pasos

Llamo a Malena y le ruego que me meta en la ducha para limpiar tu peste de mi cuerpo.

Te vomito en forma de verborragia inentendible plagada de escenas y significados y te dejo ahi, fuera de mi cabeza enemiga.

Me levanto mañana para ir a trabajar y empiezo de nuevo, desde las cenizas de ser alguien.

Se cagan, hijos de puta, se cagan.

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