¿Realmente creés que es normal que alguien tan egocéntrico como yo gire en torno a tu vida?

Si le prestaba atención a lo que tenía adentro, tenía que salir a matar. Es eso, nada más que eso.

No sé porque no te dejé ese día, me gustaría decir que porque te amo, pero creo que ese día en particular no te amaba.

No supe que hacer, estaba totalmente aturdida por el dolor, estaba en shock. Todo este tiempo y todavía ni siquiera sé que siento. Yo sólo sé doler. No sabría que decir del amor.

Supongo que me amás con locura y que en realidad todo esto te desespera, que no fue tu intención, que todo este año no fue tu intención.

Todavía sos la única persona que puede hacer que sienta que soy maravillosa. Cuando me veo desde tus ojos no me odio.

A veces pareciera que pasaste tu vida rodeado de gente mínima que nunca te importó. A veces pareciera que siempre te importó todo. A veces recuerdo almorzar sola sentada en una vereda porque vos te ibas a comer con ella. Eras mi único amigo y yo no quería que me tuvieras lástima. En realidad nunca hubo lugar para mí en tu vida. Siempre voy a ser la chica que besa chicos solo para tener con quien almorzar.

Después de todo estoy viviendo su vida, ¿No es así? Me ocupe de llenar todos sus espacios: duermo en su cama con su novio, soy amiga de sus amigos, me muevo en los lugares donde ella se movía. Cuando dos mujeres se cruzan no sale nada bueno. Las mujeres tenemos sentimientos poderosos.

En el silencio se mueven las mareas más turbias, pienso continuamente que debo buscar a esta mujer a la que quedé ligada y cortar todo lazo entre nosotras, antes de que pasen los años y deje de amarte a vos y la siga odiando a ella.

Puedo comprender todo esto, puedo dejar ir todo ese dolor, todos esos años, toda esa humillación, puedo dejarlos ir a todos, puedo intuir mi camino a través de toda esta oscuridad.

Sos alguien aparte de mí en este mundo.

Ya tengo con quien almorzar, ¿no?

Los ojos de tu mejor amigo cuando le conté lo que habías hecho. Dijo que me amabas, sólo que simplemente no eras así. Pude haberlo besado y no lo hice. No fue por vos, fue porque lo necesitaba constante, necesitaba la distancia óptima, la que lo hace lucir eterno y perfecto. Protector.

Yo sabía que me amabas aunque no fueras así y vos sabías que no importaba con cuántos hombres me fuera a pasar el rato, siempre volvía a sentarme en mi banco, a tu lado ¿no fue siempre así entre nosotros? A mí no me importaba tu novia porque solo a mí me lo contabas todo y a vos no te importaban los tipos con los que andaba porque ellos pasaban y vos quedabas. Yo, la criatura condenada al eterno retorno.

Y pasó lo que pasó.

Y supe que esos cuatro años con ella podían más que lo nuestro.

Pesó más la costumbre, pesaron más esos cuatro años de convivencia que cualquier vínculo entre nosotros.

Ya no es como antes, sólo que yo sigo regresando a vos. Pude haberlo besado y no lo hice. Soy como un puto perro callejero. La sorpresa en sus ojos y yo con una media sonrisa diciéndole que no todo es lo que parece, que no sólo no sos un pollerudo sino que también te das el lujo de romperme el corazón.

Y luego pena en sus ojos, no lástima, sino pena.

Yo ahí parada maquillada como una prostituta, con un cigarrillo, esperando que nadie note el leve temblor en mi mano.

No me escuchás porque ahora tu novia soy yo.

Esta carta que ya me lleva tres horas está llena de cosas que no sabías acerca de historias que ya conocés y, si en lugar de estar en Japón obligado a deglutir mi verborragia estuvieras acá, a la primera frase hubieses dicho “ya me lo contaste”. Acto seguido, te pondrías a jugar con tu pene y, aunque probablemente te divertirías con el ruidito que hace contra tu panza, te perderías todo lo que acabo de escribir.

Hombres.

Todavía soy la criatura violenta que conociste en segundo año. Y todavía tengo dientes. ¿Cuándo dejaste de respetarme? ¿Fue ese día? ¿Viste cómo me afectó que te acostaras con otra y te decepcionaste? ¿Te decepcionó verme débil? ¿Te pensás que si fuese débil seguiría acá siendo tu puta novia? ¿Tenés siquiera idea de la fortaleza que se requiere para tragarse el orgullo y seguir?

Me acosté con vos, conocí a tu familia, me quedé en tu casa, ordené tu vida. Después de eso, YO me tomé el trabajo de tirar todas SUS cosas, leí todas sus cartas, vi todo lo que compartían juntos, vi sus fotos abrazados en todos tus cumpleaños a los que no me invitaste, todos los regalos que le hiciste y dormí en la cama en la que te la cogías.

¡Y el puto primer peluche que le compraste! Apuesto a que no fuiste a revolcarte con otra después de dárselo, no, esa es la historia del primer peluche que me regalaste a mí.

Todo lo cargué yo solita – mi cuero, mi espalda, mi cuero-

Fui feliz, te juro que cuando me diste ese peluche me sentí feliz y pensé que al fin, al fin, la vida me sonreía. Se lo llevé a mi psiquiatra y lo puse en el escritorio como si fuese un objeto extraño, improcesable. Citaste a Forrester y dijiste que la llave del corazón de una mujer es un regalo inesperado en un momento inesperado.

Terriblemente cruel.

Tal vez no lo demostré en el momento porque no sabía cómo reaccionar pero estaba tan ingenuamente feliz con el estúpido peluche que cuando dijiste que ibas al cine con tu ex ni se me cruzó… nada.

No se me cruzó nada.

Sigo pensando que esto no es más que mi culpa, por más tarascones que tire.

Porque yo soy la mujer.

Yo soy la mujer y no sé qué mierda significa eso.

WP Feedback

Dive straight into the feedback!
Login below and you can start commenting using your own user instantly

Pin It on Pinterest