Querido Wen:

Estas son cosas que escribo a tus espaldas:

-Romperle dos veces el corazón a Pola ya es de hijo de puta-

Yo que había muerto un segundo antes. Eras el hombre más cobarde y cruel, te veía llorando y sentía repulsión.

“Qué estúpida soy, es lo esperable de un hombre”, pensé.

Te vi cruel como si en tu glotonería lo destrozaras todo. Y te odié. Me fui y no me detuviste. No hiciste nada heroico y no dijiste nada consolador. Después, no sé qué pasó después, probablemente me humillé dándote mil oportunidades que desperdiciaste.

No hace falta que me humille de nuevo recordándotelo, “humillación” ya es una palabra redundante en mi vida. Todavía no lo puedo creer, todavía estoy ahí y no lo puedo creer, todavía estoy al teléfono en estado de shock escuchando la respuesta que temía que tu madre me diera a la pregunta que tuve el atrevimiento de hacer.

“Si, ella está, pero está durmiendo con Wen.”

Me descompongo cada vez que pienso en ese día, me dan palpitaciones y me hierve la carne. Tengo una reacción física a ese recuerdo: se me cierra la garganta, no te puedo hablar.

No, no puede ser pronunciado.

Yo que confiaba ciegamente en vos, estaba totalmente segura de que jamás harías nada que me lastimara. Pensé: “pierdo mi tiempo con tipos que me desprecian y me humillan, Wen me ama, Wen se mata antes de herirme”, y te pedí que fuéramos novios. Por eso, porque si, porque todo.

Ahora mirá lo que hiciste, miralo bien, no había traición más grande.

Ese día me habías regalado un peluche.

Soy una imbécil.

“Wen me traicionó.”

No quisiste darme explicaciones, no quisiste ser sincero conmigo, no quisiste hablar, no quisiste repararlo. Nunca. No puedo entenderlo.

Tu amor se veía tan puro y tan bueno al lado de toda la mierda de la que estaba rodeada. ¿Por qué manchar algo así? Sobre todas estas inseguridades, sobre todo este dolor, sobre todo esto construí una relación con vos, simplemente no sabía que otra cosa hacer.

Nunca te entendí. Me callé todo y te dejé fuera. Lo que hice fue aguantar hasta el viaje. No quería pelear más, estaba cansada.  El amor no contempla el concepto de darse por vencido y vos siempre te das por vencido, nunca das pelea. Y yo, que soy una puta perra de pelea, no lo concibo.

Yo peleo por los dos.

Te fuiste, recuperé mi vida. Todavía te amo, ¿No somos los humanos seres extraños?

Soy una mala novia. Yo quiero ser una buena novia, no quiero molestarte.

Me volví tan fría y dura, lo sé.

Protegeme, protegeme, protegeme.

Voy a hacer lo que sea necesario para reparar este daño. No quiero doler ni un día más. Que te empiece a importar que me hayas destrozado el alma porque salgo a matar.

Aún hoy estoy a merced de tu compasión.

No vuelvas a titubear, jamás.

A pesar de todo, sé en mi corazón que  tus ojos siempre me miraron a mí y sólo a mí, por eso sigo acá.

Pola (a tu merced)

 

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