El Perro va a al baño a ducharse mientras me visto.

Tarda demasiado.

Cuando llega estoy sentada en el piso, al lado de la mesita de luz, con su sacrosanto primer cajón abierto. Me mira y se frena.

Dice: ¿Qué hacés?

Tengo la sonrisa infantil y maliciosa. Doy una pitada larguísima al cigarrillo, tiro la ceniza en el cajón.

Dice: ¡¿Qué hacés?!

Corre a sacar la ceniza del cajón.

Digo: Tardaste mucho y no tenía cenicero. A mi no me gusta esperar.

Dice: Sos una princesita consentida de mierda.

Mientras hace vaya uno a saber qué para sacar la ceniza le tironeo la toalla, todavía sentada en el piso pongo mis piernas alrededor de sus pies y beso el costado de su muslo mientras lo toco. Entre besos, le digo que sé todo lo que le gusta su cajón, pero me parece que yo soy más linda. Pone su mano en mi cabeza y gira para ponerse de frente a mi.

-Soy la predadora-

¿Qué es eso de meterte en mí?

-Voy a devorarte como si fueses el mundo-

Digo: Se dice por favor.

Dice: Se dice pieta.

Media sonrisa de Pola

“Pieta entonces”

“Pieta”

Mi boca, toda llena de él, lame succiona, besa. Tengo que contenerme para no morderlo, porque deseo tanto tanto, comer su carne, atorarme de su existencia, tragarlo, incorporarlo.

Con mis manos en su culo, todo dentro de mi boca, mi nariz enterrada en su bello púbico, lo siento temblar.

-Sé mío-

Toma mi cabeza con fuerza y presiona y lo siento convulsionar en mi boca mientras lo veo echar la cabeza hacia atrás.

-Quiero ser tu placer-

Mientras limpio mi boca me da una palmadas agotadas en la cabeza.

Dice: Sos una zorra inmaculada.

Digo: Sos un poeta de malamuerte.

Se acerca al placard para vestirse y mientras busca la ropa me dice “mi ex novia era muy puta tambien, tenia unas tetas hermosas”

“Mira vos”

“Su familia era muy religiosa, me regaló este rosario musulmán”

Saca una especie de collar con cuentas de madera y lo extiende hacia mi.

“Ah, ¿Sí?”

Me muevo hacia él como una leona que tiene acorralada a su presa, con una media sonrisa en la cara. Tomo el rosario de su mano.

¿Sabes por donde me paso a tu ex novia puta?”

Bajo el cierre de mi pantalón y mientras con una mano sostengo el elástico de la bombacha lejos de mi cuerpo, meto la mano con el rosario dentro de la bombacha y comienzo a hacer malabares con los dedos para meter una a una las cuentas dentro de mi vagina.

Su risa hermosa de nuevo: ¡¿Qué estás haciendo?!

Digo: Me la estoy pasando bien por la concha.

Saco el rosario empapado de mÍ, lo pongo en su mano.

Digo: Ahora es Mi rosario, rezale cuando me extrañes.

Hola Pola, volviste.

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