Yo sólo sé decir sexo. Yo sólo se amar sexo.

Sexo son ramas truncas que se aferran.

Saqué mi rosario, pasé las cuentas y le recité a TianTian mi destino. Dibujé los hechos que vendrían, con dedos nerviosos, frente a sus ojos. Le hable de la primera inmolación, le hable de la cacería y de cómo siempre retornaría al lecho de Wen a soñar con sombras chinas. Lo que tengo, le dije, lo llevo enterrado en las encías y envenena todo lo que entra o sale de mi boca.

TianTian me besa y su beso es augurio de muerte, claro y limpio como el filo sobre el cual emprende viaje al besarme.

-Pola, los que van a morir te saludan.-

Lo miro extrañada, como si acabara de aparecer ante mis ojos.

Digo: “No soy tan bonita como pensás” y me desnudo. Esta es la única forma que conozco de mostrarme vulnerable. Permanecer de pie, desnuda frente a un hombre vestido es una violencia indescriptible.

-Pola descarnada –

TianTian se inclina, posa sus dedos en mi muslo derecho y dice “Sos hermosa”.

Le creo.

Creo cada palabra que sale de su boca, no puedo hacer otra cosa.

Yo soy la mujer que echó sus sueños al viento y destruyó al mundo en un día. Soy la nada desnuda. Soy la nada desnuda que lo mira falta de expectativas.

Titubea: ¿Dónde está la trampa, que va a romperse entre nosotros si la toco?

Soy la nada que lo ve dudar.

La ausencia de miedo denota que no queda nada que destruir.

Me pide que me de vuelta. Puedo escucharlo desnudarse sin apuro.

-Los hombres calmos curan el alma con su sola presencia-

La mano de TianTian recorre mi espalda, su cuerpo se inclina sobre mí.

-La forma en la que un gesto de TianTian introduce belleza en la chatura del mundo cotidiano.-

Toma mis senos, baja su nariz por la curva de mi cuello, se llena los pulmones de mí. Duro, duro y en control, duro y gentil, duro y con los ojos desprejuiciados y transparentes, duro y el mejor uso que se le puede dar al poder.

Mi espalda se arquea, mi vagina escurre sexo dulce, la lengua busca y los dedos dibujan palabras conocidas en el aire. El cuerpo responde. El cuerpo y yo nos conocemos.

Las mujeres somos seres crueles por naturaleza.

Suavemente, TianTian borra con su lengua el rastro de Wen mientras introduce sus dedos en mi vagina. Su miembro se hace eco de mi humedad y ya nunca volverá a ser su miembro, porque todo lo que se hace eco de mí me pertenece por derecho.

Esto es el sexo desgajado.

Hasta ese momento no conocí a otro hombre que no fuera Wen.

Si matar a Wen fue cosa del destino, esta soy yo quitándole algo, castigándolo, por haberme herido y por herir sobre la herida.

Soy un ídolo de barro ardiendo.

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